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jueves, 20 de septiembre de 2018

Cerramos la temporada estival del museo con 4220 visitas


Gracias a todos los que nos habéis visitado durante estos meses de verano (del 7 de julio al 15 de septiembre) en los que hemos estado abiertos diariamente salvo los martes.
Aunque las cifras son inferiores a las del año pasado, han sido 4220 personas las que habéis entrado al museo para conocer la historia y la tradición de Graus y su comarca, Ribagorza.
En el mes de julio fueron 1682 visitas, en agosto, el mes de mayor afluencia, 2052 personas, y en septiembre 486.
Además de estas visitas presenciales, en este tiempo han visto la página web del museo 1365 personas y muchas más han interactuado en las redes sociales que disponemos.
¡Muchas gracias de nuevo! ¡Vosotros hacéis el museo!

martes, 18 de septiembre de 2018

Texto leído durante la entrega del premio Calibo de la Ribagorza a la mejor labor de promoción cultural al Museo de Historia y Tradición de Ribagorza


Muchísimas gracias por este reconocimiento por la actividad del Museo. Me honra recoger este Calibo en nombre de todos los que han hecho posible su existencia.
Sin todos ellos, hoy no estaríamos aquí.
La historia del Museo es una historia de amor y pasión por Graus.
La pasión de un zagal que se’n tuvo que í del pueblo muy choven, como muchos otros, i que solo pensaba en volvé porque astí teníba sus raíces i porque n’estaba enamorau. Enamorau de la chen, del pueblo, de la tierra y de la tradición. I de to lo que había conocíu de zagal i que no quería que se perdese ni olvidase.
Hace ya más de dos décadas de aquel primer Museo en los bajos de casa Paco.
Muchos os acordaréis.
Un pequeño espacio fascinante, un bazar de las maravillas, repleto de objetos, utensilios, herramientas, fotografías de Graus de todas las épocas, Llibrez, juguetes antiguos, cabezudos, instrumentos musicales y sobre todo, recuerdos, repleto de muchísimos recuerdos que surgían a menudo en aquel lugar de encuentro de muchos grausinos donde se charraba de lo divino y de lo humano y donde cualquier viajero quedaba gratamente sorprendido.
Esa poderosa semilla fue la que plantó mi padre, Pallasón, junto a un grupo de grausinos tan deliciosamente locos por Graus como él.
Quiero dar las gracias a todos y cada uno de los que formásteis aquel primer Patronato, a las mujeres de Santa Águeda y a todos los grausinos que apoyásteis aquel sueño.
El sueño de Pallasón de crear un Museo hecho por la chen de Graus y de la chen de Graus en el que mantener la memoria viva de la tradición.
Le recordaréis omnipresente, cámara en ristre, filmando con una sonrisa de oreja a oreja todas las celebraciones importantes en la vida de la Villa durante más de 20 años.
Ese es también su legado. Ahí está. Decenas de cintas que confiamos puedan ver la luz ya digitalizadas con el apoyo necesario y en las que seguro muchos de vosotros os encontrareis 20 ó 30 años más chovens.
Pa flipar!
Tristemente, Pallasón solo llegó a ver unos bocetos de lo que tenía en mente.
Su pérdida fue tremenda y su fuerza y su pasión nos dejó.
O eso pensábamos porque años después, como si él siguiera al timón desde no sé donde, aquella llama seguía encendida en el corazón de muchos que le conocimos y aquella semilla dio su fruto.
En este sentido, quiero dar las gracias a la vicepresidencia del Gobierno de Aragon, a José Ángel Biel y a la CAI por creer en el proyecto de Vicentón, lo que permitió en el año 2011 la remodelación y restauración de casa Paco para convertirla en el Museo que hoy todos conocemos.
Dar las gracias también a la ayuda inestimable y al mecenazgo de la familia Castillón.
Gracias también al apoyo de Jose Antonio Lagüens y del Ayuntamiento de Graus. Torro, gracias. Siempre habéis estado ahí y toda ayuda es siempre vital.
No quisiera dejarme a nadie y disculpad si fuera así.
Gracias a la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus.
Y muy especialmente quiero dar las gracias a todos los socios del Museo. Sois muy grandes. Gracias por arrimar el hombro año tras año. Sin vosotros también sería imposible.
Ya para acabar, quiero agradecer de corazón el trabajo de los miembros de la Asociación del Museo.
A Betato padre, a Sara, a Buetas, a Mariano, a Betato hijo, a Pepe, a Ferruchón, a Eugenio. Vuestro trabajo es admirable y sois el auténtico corazón del Museo.
Y gracias a la familia Pallás. A su ánimo constante. Y a mi madre, Elvira, siempre feliz apoyando a mi padre porque le veía feliz en su apasionante tarea.
Solo decir, que nos sentimos orgullosos de haber recogido el testigo de Pallasón y que os necesitamos.
Crear un Museo puede parecer un milagro. De hecho lo es. Pero el verdadero milagro es mantenerlo vivo año tras año para que cumpla su función divulgadora y la gente lo pueda disfrutar.
Por esta razón, pedimos el apoyo de las instituciones siempre imprescindible en el ámbito de la cultura y su difusión, no siempre suficiente.
Un pueblo sin memoria es un pueblo que no existe.
Todavía queda mucho por hacer.
Y grausinos, os animo a haceros socios. Animaros! Son muy pocas perretas al año que rechuntás, dan vida al Museo. Nos faltan muchos más locos por Graus junto a nosotros.
Gracias a todos por este Calibo!
Va por vosotros, enamorados de Graus, allí donde estéis!
Os recordamos!
Va por ti, Pallasón!
Va por todos vosotros!
Viva Graus!
Viva las Fiestas de Graus!

martes, 31 de julio de 2018

Edición El fogaril. Nº 46

Durante los tres últimos meses del año 2015 se editó El fogaril número 46. Aquí tenéis la descarga de los siguientes contenidos:
-Textos en grausino: Cuan maduran los llitóns.
-Contán cuentos: El enané brincadó.
-Textos en grausino: Otra Nabidá. Diciembre 1.94….
-Personajes ribagorzanos: José Francisco Clavera Oncins.
-Los olvidados de Graus: Castarlenas.
-Textos en grausino: Billanzicos.
-Cosas nuestras: El románico en nuestro municipio: Santuario de la Virgen de la Peña en Graus.
-Enchugaldríus: Chuego de Ramón del alma mía y Chuego de Arroz con leche me quiero casá.
-Historia: Año Jubilar del Santo Cristo de San Vicente Ferrer.


viernes, 6 de julio de 2018

sábado, 30 de junio de 2018

Exposición "50 aniversario premio Amapola de oro"


Con motivo del 50º aniversario de la consecución del premio "Amapola de oro" por el "Coro de Danzas y Albadas de Graus" en el IV Festival Nacional de la Canción de Primavera se realizaron una serie de actos para celebrar ese hecho histórico.
En el festival, que se desarrolló en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1968, participaron varios grupos que provenían de diferentes puntos de España, resultando ganadora la agrupación grausina.
Para recordar ese momento, durante la tarde del sábado 9 de junio, se hizo un encuentro y una charla-coloquio con algunos de sus protagonistas en Espacio Pirineos y se inauguró en el Museo de Historia y Tradición una exposición alusiva.
En la exposición se puede ver material fotográfico, el propio premio obtenido, el CD que editó el festival con los tres grupos finalistas (incluyendo las dos albadas que entonó el Coro de Danzas y Albadas de Graus), recortes de prensa, etc.
Esta pequeña exposición podrá visitarse durante todo este año.





sábado, 14 de abril de 2018

Edición El fogaril. Nº 45


En El fogaril número 45 (editado en 2015) tenéis los siguientes contenidos y los podéis descargar aquí:
-Contán cuentos: Juanón y los 40 lladróns.
-Textos en grausino: Recordán aquellas Fiestas.
-Historia: Jornadas de Amigos del Románico en Roda de Isábena.
-Los olvidados de Graus: Grustán.
-Textos en grausino: Recordán aquel Baile de las Cintas.
-Cosas nuestras: El románico en nuestro municipio: Iglesia de San Cristóbal en Erdao.
-Personajes ribagorzanos: Vicente Solano Ponzuelo.
-Textos en grausino: Reflexión. Lo que yó le ba dí... le ba dí yó.
-Enchugaldríus: Chuego de Merceditas ya se ha muerto.

jueves, 29 de marzo de 2018

Exposición "El niño, la escuela y su evolución"


"El niño, la escuela y su evolución" es el título de la exposición temporal que el Museo de Historia y Tradición de Graus acoge durante este año 2018 para abundar en un contenido que ya incluye en su muestra permanente.

La familia
El mundo de los recuerdos aparecía junto al fuego de casa de los abuelos o rugía espontáneo en la cena familiar: historias, aventuras y sentimientos revivían en el hogar al calor de la lumbre.
Algunos, difuminados por el tiempo, mantienen viva la memoria de aquellos escolares, que hace que siga latiendo aquel viejo corazón de la escuela, a pesar de que los niños, la escuela y la sociedad fueron cambiando a lo largo del último siglo.
La presencia de los niños llenó las aulas y poco a poco fueron moldeando en sus paredes las señas de identidad que les acompañarían siempre.


La escuela
Esta exposición es un humilde homenaje a las escuelas desaparecidas de tantos lugares, que esperan inútilmente que nuevos niños las llenen.
La primera escuela popular gratuita la funda en Roma San José de Calasanz, sacerdote aragonés de Peralta de la Sal. Correría el año 1597. Sin embargo en España no se contempla la educación como un derecho hasta la Constitución de Cádiz de 1812.
En 1857 se aprueba la Ley de Instrucción Pública, y se empieza a enseñar simultaneamente la lectura y la escritura, y se incorpora la enseñanza de la agricultura en zonas rurales.
El frío, las incomodidades, el humo de la estufa: en la mayoría de las escuelas no había ni liz, ni agua, ni retrete... son características de esos años.
En 1859, el 81 % de la población era analfabeta.


Los maestros
Unos años antes, la Ley de Instrucción Primaria prevé la creación de una Escuela Normal en cada provincia, que formará por separado a maestros y maestras.
Los nuevos maestros iniciaban su carrera con mucha ilusión, juventud e inexperiencia, para intentar transmitir calor y conocimientos en una escuela desconocida.
Los maestros podían ser serios, duros y exigentes y a la vez amables, pero muchas veces tenían que hacer de padre, amigo, confidente y... cómplice del alumno.
Con el cambio de siglo se despertó una preocupación por la escuela primaria y por la enseñanza de magisterio, que contribuiría a mejorar la formación.
En 1902 el Estado asume el pago de los salarios a los maestros, que se independizan de los Ayuntamientos y reciben puntualmente sus escasas nóminas.
Joaquín Costa luchó siempre por la mejora de la enseñanza.


La formación
A comienzos del siglo XX la sociedad era muy cerrada y en la mayoría de los lugares existían aulas diferentes para niños y para niñas, aunque podían compartir algunos momentos de juegos. La salida al recreo se convertía en una explosión de vida: gritos, empujones, carreras y juegos llenaban la plaza.
En estas escuelas, los maestros tenían que atender a niños y niñas de distintos niveles y dedicar un tiempo especial a cada uno, asignando tareas acordes a su edad.
La educación se centraba en la alfabetización de las personas, lectura, escritura y las cuatro operaciones.
En 1900 la cuota de analfabetismo había bajado al 61'80 %.
Unos años más tarde, en 1923, se amplía la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 12 años, de difícil cumplimiento en las zonas rurales: muchos niños tenían que dejar la escuela a los 9 años para ayudar en el campo. Una vida muy dura para un niño.
En 1930 todavía el 31'70 % de la población era analfabeta.
Finalmente en 1931 se aprueba una reforma total de la enseñanza que dará sus frutos en poco tiempo.


Un objetivo para cada tiempo
Aquella escuela que se iba alejando y que se iba olvidando tapada por el progreso...
Cada pieza de la exposición guarda un secreto, una ilusión, un sueño infantil, una esperanza.
Son objetos que han protagonizado nuestra vida cotidiana en el aula, la de nuestros padres y la de nuestros abuelos.
Son objetos que nos hablan de la Historia de la Educación: de la historia de nuestra educación.
La mayoría son objetos humildes confeccionados en madera, tela, papel o cartón.
Ninguna institución refleja con mayor fidelidad que la Escuela los valores de la sociedad de cada época.


La colección
Las aulas estaban acondicionadas con elementos comunes a cualquier escuela:
Mobiliario escolar: pupitres, estufas, armarios, pizarras y diversos enseres habituales en las aulas.
Material escolar: libros, cuadernos, tinteros, plumillas, colores, carteras, plumieres, pizarrines,...
Recursos didácticos: globos terráqueos, mapas, cuerpos geométricos, ábacos, medios tecnológicos de la época que sirvieron de apoyo a las explicaciones de los maestros.
Juegos y juguetes: en especial didácticos como rompecabezas, imprentillas, abecedarios,...
Piezas singulares: recordatorios de nacimiento, de Primera Comunión, cuentos, cromos, tebeos, cuadernos para colorear... Todo dentro del universo del niño.
Durante muchos años las enciclopedias guiaron en exclusiva las tareas matinales mientras que por las tardes la costura era la única actividad reservada a las niñas.


¿Qué deberíamos preguntarnos?
Los objetos expuestos desvelarán mensajes distintos a las personas que los observen:
¿Qué fue de aquellos niños? ¿Qué libro utilizaron? ¿Quién lo estrenó? ¿Pasó por todos los hermanos? ¿Lo usaron mis abuelos? ¿Lo aprovecharon otros niños? ¿Se guardó para reutilizarlo en otra generación? ¿Cómo ha llegado a nuestros días? ¿Lo conservamos nosotros?
Los libros se confeccionaban con tapas duras de cartón grueso y lomo de tela precisamente para que pudieran pasar por muchas manos y durasen en el tiempo. Eran áridos, con escasos dibujos y menos fotografías y además, poco didácticos.
El papel escaseaba y para aprender se tenían que utilizar pizarras individuales y escribir en ellas con pizarrines.
Los materiales evolucionaban poco: las lecciones eran cada año las mismas.
¿Qué fue de aquellos niños? ¿Qué fue de aquella escuela?